lunes, 8 de septiembre de 2014

Catarsis

El hacinamiento de cadáveres sobre mi frente, siento
su peso de marfil su peso de cielo
corro hacia dónde
corro hacia quién
Abro mi pecho y no encuentro la luz, no
queda azul ni viento
Quiero el aullido en mi centro
pero solo recojo humo
Sobre la sal encuentro mi cuerpo
rozando acariciando oliendo el sexo de lo animal
lo desconocido
El lobo que hay en mí huye
y ya no me quedan heridas para lamer

El espacio entre

Eres un pez muerto volando hacia abajo
hacia el estómago negro del negro mar
Estoy ciega, arrancaron tus ojos
y yo ya no puedo ver mi reflejo
La tierra está cubierta de sal
cubierta de flores
cubierta de muerte
Quiero escapar pero tú eres un pez muerto volando hacia abajo
Y yo
luz

III.

Puedo verme entre las agujas de un corazón
abierto justo por el centro
La sangre es más oscura allí donde se ha amado
Aún recuerdo la arritmia del dolor
la pura carne saboreada por el lobo
la manada con sus dientes y sus manchas
Escucho desde la llama fría del olvido
el chasquido de las venas al explotar
hacia dentro,
como un pez sobrealimentado
como un pez burgués y sonrosado
que ceba a sus hijos para devorarlos
Fui en la herida y no cicatricé,
fracturé el sexo de mi madre,
deshice el amanecer con mi llanto
y aún así las agujas me señalan con ternura

II.

Haz de mi cuerpo el alimento que te nutra
cuando desees vivir
Quiero que con tus manos tejas sobre mi espalda
la tela de araña que imagino
Ser presa
Ser ordeñada por la humedad de otro cuerpo
hasta sacar de mí la muerte
Utiliza tu pupila como daga porque la noche
necesita sangrar
Transmitamos la rabia a los mamíferos
a los mortales en su fría aurora de sueño
Haz de mi cuerpo el arma que destruya tu razón
Salgamos de la piel,
de la tierra,
del cielo abierto en tres mil plagas
No saborees lo efímero
ahora somos agua

I.

El pájaro que anuncia la lluvia no consiguió
predecir mi muerte.
Esperé en la mecedora la ruptura del asfalto.
Imaginé sentir la proyección de los astros en mí.
Miré mi ombligo por si sangraba la noche
de mi nacimiento.
No encontré la oración que me hiciera llegar
hasta la eternidad.

Yo

Mi nacimiento dibujó un campo de concentración
en mis pechos
Sedosos son los martillos cuando taladran
la fría daga de mi frente
y recogen con su savia la aurora que hay en mí
Ahora en la red madura no quedan frutos
pues los ángeles descendieron y mis pies
besan la mugre
Siento el abrazo del hierro, siento
mi piel enroscada entorno al agua
entorno a la vida, alimentándose de mí
Cada germen en mi cabeza está regado con sal
para que no vuelva a nacer
Cada poro secreta gas
dentro de mi jaula de luz y arena
Soy inmortal, eterna en la pesadumbre
No existe la levedad

Réquiem de agua

Miraba la huella marina
Su muerte azul enredada
Como los remolinos de cuervos de mis ojos
Todos los días llueve tras de mí un millón de cabezas vacías
Intento abrirlas pero mis dedos son ramas
Son pinzas
Son plumas
Y no me encuentro el puñal en ninguno de los costados
Donde lo deje para emergencias
Llega entonces la ambulancia cargada de moluscos
Me duele el estómago
Dentro habita la ballena y su joroba
Pero no la enseño
Es mía
Mi pequeña huella marina que ahoga mis entrañas
Mi muerte azul de gaviota prostituida por la ciudad y el tiempo